¿Se debe lavar el pollo antes de cocinarlo?
Si eres de los que, como yo, se entera de lo que pasa en «La casa de los famosos» a través de las redes sociales, seguramente te topaste con el debate que se encendió por n-esíma vez: ¿se lava el pollo antes de cocinarlo? Este tema, que parece una conversación de sobremesa, en realidad es un asunto serio de seguridad alimentaria que nos hace cuestionar cuánto sabemos sobre los procesos de cocción y, más importante aún, sobre la contaminación cruzada.
¿Por qué la gente cree que se debe lavar el pollo?
La costumbre de lavar el pollo crudo proviene de la idea de que al hacerlo se eliminan las bacterias o se limpia la carne de impurezas. Esta práctica se ha transmitido de generación en generación, y para muchas personas, es un paso tan automático como encender la estufa.
La verdad es que NO se debe lavar el pollo
La evidencia científica es clara: lavar el pollo crudo es una práctica peligrosa, o en teoría peligrosa. Cuando lavas el pollo bajo el grifo, las bacterias como la Salmonella y el Campylobacter no se eliminan. En cambio, el agua salpica y esparce estas bacterias por toda la cocina: el fregadero, la encimera, los utensilios y cualquier otro alimento que esté cerca. A este proceso se le conoce como contaminación cruzada.
¿Qué es la contaminación cruzada y cómo evitarla?
La contaminación cruzada es la transferencia de bacterias o microorganismos de un alimento a otro, generalmente de alimentos crudos (como la carne, el pollo o el pescado) a alimentos que ya están cocinados o que se consumirán crudos (como las frutas y verduras). Es una de las principales causas de enfermedades transmitidas por los alimentos.
Para evitarla, es fundamental seguir algunas reglas de higiene básica:
- Usa tablas de cortar separadas: tener una tabla de picar exclusiva para carnes, aves y pescados, y otra para frutas, verduras y otros alimentos ya cocinados, es una de las mejores prácticas para evitar que los jugos de la carne cruda entren en contacto con otros alimentos.
- Lava tus manos y utensilios: después de manipular alimentos crudos, lava tus manos, cuchillos y cualquier superficie de trabajo con agua caliente y jabón antes de tocar otros alimentos.
¿Y qué hay de otras carnes?
La misma regla aplica para la mayoría de las carnes crudas. No se recomienda lavar la carne de res, el pavo o el cerdo, ya que también pueden ser portadoras de bacterias que se esparcirán al contacto con el agua.
Si la carne tiene un exceso de sangre o una textura que no te agrada, es mejor secarla con toallas de papel desechables en lugar de lavarla.
Cocinar es un proceso científico y de responsabilidad
La cocina no es solo un arte o un asunto de sabor. Es un proceso físico y químico que tiene un impacto directo en nuestra salud. Entender cómo funcionan los procesos de cocción y, sobre todo, cómo evitar la contaminación cruzada, es fundamental para proteger a nuestra familia de enfermedades transmitidas por los alimentos. La próxima vez que pienses en lavar el pollo, recuerda que la mejor forma de protegerte es cocinándolo a la temperatura correcta.