Mi mamá siempre tiene una maleta lista. No importa si estamos de vacaciones o si está en su casa. Siempre hay una maleta con algo de ropa. No siempre es ropa de ella. La maleta está lista porque ella dice que ya pronto nos vamos. Dice que ya pronto vienen por nosotros o que hay que regresarse ya a la casa. La demencia le ha acarreado muchos efectos en su paz mental. Uno de ellos es esa permanente sensación de no pertenencia. No importa si está sola o acompañada. Siempre hay una maleta presente.
En esa maleta encuentro objetos perdidos. Encuentro cosas de ella y también cosas mías y de mis hijos. No importa dónde la guarde yo. La maleta siempre surge de nuevo. Su mente transforma la falta de recuerdos y de planes a futuro en viajes. Pero viajar no es la solución. Los lugares nuevos la incomodan. La gente nueva la inhibe. La falta de objetos conocidos la retrae. Quedarse en su casa tampoco sirve. Siempre hay una maleta lista que dice que es hora de irse.
Desde la geriatría y la psicogerontología este comportamiento dice mucho sobre su estado interno. Existe una búsqueda del hogar simbólico. Cuando un paciente con demencia dice que se quiere ir a casa no se refiere a una dirección postal. Se refiere a un sentimiento de seguridad y control. La maleta es el puente físico hacia ese lugar sin confusión. También ocurre una pérdida de la identidad o agnosia ambiental. Ella pierde la capacidad de reconocer su entorno actual como suyo. El cerebro intenta resolver esa disonancia cognitiva. Si el lugar no se siente como su hogar ella piensa que está de paso. Si está de paso necesita su maleta.
El hecho de que guarde cosas ajenas es un mecanismo de defensa. Es un proceso de acaparamiento y recolección. Ella siente que pierde su memoria y su identidad. Intenta anclarse recolectando objetos con valor emocional. Siente que debe proteger esos objetos para el viaje. La maleta funciona como un objeto de consuelo. Para la familia esto genera ansiedad pero para ella es una fuente de alivio. Tenerla lista le da una misión. Le da una estructura en medio del caos cognitivo.
Para el manejo cotidiano es importante no confrontar la realidad. Generalmente se evita decirle que ya está en su casa. Eso aumenta su angustia porque sus sentidos le dicen lo contrario. Es mejor validar su sentimiento. Puedes decirle que entiendes que quiera estar lista y que estás con ella. Permite que exista una maleta segura en lugar de esconderla. Esconderla genera paranoia o búsquedas incesantes. Deja que tenga objetos que no sean valiosos ni peligrosos. Esto le da una sensación de control.
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