Este bosque ha guardado mis secretos desde hace años: en sus árboles, bajo sus piedras y entre sus troncos caídos.
El primero fue un indigente que nadie extrañó. El segundo, un turista solitario y que simplemente se perdió.
Hoy vengo a enterrar otro secreto. Esta vez es uno pequeño, perdido en una feria. No peleó mucho por su vida. Este es un secreto diminuto que cabrá sin problema en el viejo árbol hueco.