Julieta Fierro Gossman fue una de las figuras más importantes de la ciencia mexicana. Nació el 24 de febrero de 1948 en la Ciudad de México y dedicó su vida a desentrañar los misterios del universo y a compartirlos con el mundo de una manera accesible y fascinante.
Estudió Física en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde también obtuvo su maestría en Astrofísica. Como investigadora titular del Instituto de Astronomía de la UNAM, su trabajo se centró en el estudio de las nubes moleculares y el medio interestelar.
Sin embargo, su mayor legado fue su incansable labor como divulgadora científica. Con un carisma y sentido del humor únicos, Julieta Fierro se convirtió en un ícono que acercó la ciencia a un público masivo. Escribió más de 40 libros de divulgación, además de innumerables artículos para periódicos y revistas. Su voz resonó en programas de radio y televisión, y sus conferencias, siempre dinámicas y llenas de pasión, inspiraron a generaciones de jóvenes, especialmente a niñas y mujeres, a interesarse por la ciencia.
A lo largo de su carrera, fue honrada con múltiples reconocimientos, entre ellos el Premio Kalinga de la UNESCO, uno de los galardones más prestigiosos en divulgación científica a nivel mundial. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y recibió varios doctorados honoris causa por distintas universidades.
Julieta Fierro Gossman fue una verdadera estrella que brilló en la Tierra y ahora, sin duda, ha regresado al cosmos que tanto amó y estudió. Su legado de curiosidad, conocimiento y pasión perdurará para siempre.
A continuación dejo un fragmento de la participación de Julieta en el programa de Nino Canún del 9 de marzo del 1992. Sus palabras claras y contundentes me acompañarán por siempre. Su amor por la ciencia era contundente y su legado imborrable.