Después de Drácula, Frankenstein —o más correctamente llamado el Monstruo de Frankenstein— es el monstruo más reconocible de la cultura popular, pero, al igual que en la historia original, también es el más incomprendido.
El origen de Frankenstein
Mary Shelley, la autora de Frankenstein, tuvo esta idea durante una pesadilla: un estudiante dando vida a una criatura. La historia fue un hit, pero, cosas de la época, Mary no pudo publicarlo bajo su nombre, pues porque machismo.
El monstruo en la cultura popular
Desgraciadamente, la cultura popular llevó a que durante mucho tiempo se pensara que el nombre de la criatura era Frankenstein, y no que este fuera el apellido del creador. Irónicamente, decir «El monstruo de Frankenstein» es doblemente correcto, pues el verdadero monstruo es el creador, y la película de Guillermo del Toro lo deja muy claro.
En series, películas y libros infantiles se nos ha metido mucho esta idea del científico loco en su castillo, dándole vida a un ser creado con partes de cadáveres y que, por su baja inteligencia y poca tolerancia a la frustración, termina aterrorizando a un pueblo. La imagen de la turba enardecida, con antorchas y asediando las puertas del castillo es icónica.
Yo misma crecí con esta idea y cuando por fin leí el libro, lo descubrí con terror casi inexistente; al menos no más allá de los dilemas morales y éticos que plantea. El libro no da miedo, cuando mucho coraje por la irresponsabilidad de Víctor y cómo su cobardía termina costando la vida de inocentes.
Libro Vs. Película
Frankenstein es una novela corta con más diálogo y reflexión que descripción o acción. Esto permitió que la nueva película pudiera profundizar más en ciertos temas, y gracias a San Guillermo del Toro, santo patrono del cine mexicano, por fin pude tener la escena que yo quería leer. Esa que yo esperaba con ansias cuando empecé el libro y que se reduce a menos de un renglón (y esto poniéndome generosa).
Me refiero a la elección de las piezas del cadáver. Para algunos, esta escena puede ser grotesca, innecesaria y el mayor motivo para que la película sea de categoría +18. Pero yo la veo como esperada, necesaria y disfrutable. La frialdad y despreocupación de Víctor eran claves para entender su postura. Elegía sin problema, condenados a muerte. Buscaba entre cadáveres en campos de guerra para al final tenerlos cuál retazos de tela, a su disposición y deposición. Y todo esto sin inmutarse, perdiendo toda la empatía posible. Con inteligencia fría y sin sentimientos de culpa o conflicto.
Yo quería ver esta escena, yo esperaba una escena así, si no es que hasta más elaborada; porque no sé, pero así eran mis fantasías con esta obra que yo esperaba de terror, y por fin tenerla en la película es una cosa que agradezco.
Consideraciones finales
No sé si sea acierto o postura, pero en la película se «blanquea» un poco a la criatura. Se le vuelve más inocente y las muertes que ocasiona son diferentes y casi parecen ser justificables y en defensa propia. En el libro no es así; sobra decirlo, en el libro la criatura es más culta, más sensible y más versada.
Estas leves diferencias casi hacen que sean dos historias diferentes, siendo la película la más esperanzadora y entrañable —como si al final, cuando perdonamos y nos separamos de nuestros padres, pudiéramos vivir la vida—, mientras que en el libro se habla de las consecuencias de la inacción, de la culpa y de la venganza, con un final más triste y melancólico.
¿Y usted, qué opina?
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Si quieres una historia corta sobre tecnología que no cumple con lo que esperábamos te dejo este cuento corto que se llama Quiero a Mamá conmigo