Megamente es una de las películas favoritas de esta casa. Su único defecto es su segunda parte. De ese tema no vamos a hablar hoy.
Megamente no se trata únicamente de superhéroes y supervillanos con trajes y entradas espectaculares. El texto habla de expectativas y de destinos impuestos. También aborda el fenómeno del chico bueno.
Ninguna otra película para niños ha tratado el tema incel de una manera tan clara. La obra lo hace de una forma muy divertida.
Megamente es un villano porque la sociedad le dijo que ese era su papel. Lo mismo ocurrió en el caso de Metroman. En cambio, Hal decidió ser un chico bueno con la esperanza de ser recompensado.
Las cosas no funcionaron como él esperaba. Hal obtuvo el poder y la fuerza de la que antes carecía. En ese momento salió a relucir su verdadera personalidad.
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