La serie sobre Chespirito ha generado un revuelo inesperado. Ya le dediqué dos videos: uno comentando el libro y otro explicando por qué sus “epifanías” no están funcionando.
Mientras preparaba un tercer análisis, decidí probar algo: pedí a Gemini y luego a Perplexity que construyeran una línea del tiempo sobre la vida de Roberto Gómez Bolaños. Entre la serie que lo cuenta mal, y que el libro de Roberto no es muy claro para ciertas fechas de su vida personal, hay algunas cosas que no me terminaban de cuadrar.
Lo que encontré fue sorprendente y preocupante: ambas IA afirmaban que Roberto y Graciela se casaron años después del nacimiento de sus hijos, específicamente en el 68.
El problema: datos erróneos que se replican
Esa afirmación no solo es incorrecta, sino que contradice los registros históricos y las propias palabras de Chespirito.
Roberto era católico; mujeriego, sí, pero católico fiel a las “buenas costumbres” de su época. Según Wikipedia, su boda con Graciela ocurrió en 1956, antes del nacimiento de sus hijos. En su autobiografía él dice que fue una ceremonia modesta y que incluso viajaron a Acapulco de luna de miel. Pero no da la fecha exacta, aunque se puede inferir que fue antes de 1960 porque aún no trabajaba en Cómicos y Canciones.
También circula el rumor de que se casaron cuando ella tenía 15 años. En realidad, se conocieron cuando Graciela tenía esa edad, pero contrajeron matrimonio cuando ella tenía 22 y él, 30.
El error de cuando se casaron probablemente proviene de una interpretación errónea de la fecha de su divorcio oficial y de la famosa frase: “Después de 23 años juntos me dijo: ya se acabó tu cuota”. Para cuando firmaron el divorcio , la pareja ya llevaba años separada.
¿Qué nos enseña esto sobre las IA?
Este ejemplo es un recordatorio urgente: usar IA para investigar no significa dejarle todo el trabajo. Las inteligencias artificiales como Gemini, ChatGPT o Perplexity funcionan con base en datos existentes, pero no siempre pueden distinguir entre información verificada y datos erróneos replicados hasta el infinito.
El verdadero peligro es asumir que lo que nos ofrecen es infalible. Así es como la desinformación se cuela en artículos, videos e incluso investigaciones de supuestos “periodistas” que nunca contrastan las fuentes (cof articulos de Yahoo cof)
Las IA son excelentes como asistentes: te ayudan a ordenar ideas, a encontrar referencias rápidas o a explorar ángulos nuevos. Pero la responsabilidad de verificar y contrastar sigue siendo 100% humana.
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