Conocer de astronomia básica tiene muchos beneficios para la vida, como que ayuda a prevenir nuestra mente de caer en estafas sencillas y básícas pero difunfundidas hasta el cansacio como la astrología, y otras más latinas como las benditas cabañuelas.
¿Qué son las cabañuelas?
Las cabañuelas son un método tradicional de predicción meteorológica a largo plazo. Esta práctica consiste en observar el comportamiento del clima durante los primeros días de enero. El objetivo es pronosticar cómo será el tiempo en cada mes del año.
La cuenta funciona de una manera específica. Del 1 al 12 de enero se representan los meses del año en orden ascendente. El 1 de enero corresponde a enero y el 2 de enero corresponde a febrero. Del 13 al 24 de enero se representan los meses en orden descendente o retorno. El 13 de enero corresponde a diciembre y el 14 de enero corresponde a noviembre. Del día 25 al 30 de enero la cuenta se realiza por medios días. El 31 de enero se divide en tramos de dos horas para realizar un ajuste final.
Esta costumbre está profundamente arraigada en la cultura hispana. Se practica principalmente en España donde tiene su origen. También se sigue en México y Centroamérica. En Colombia, Venezuela y el Cono Sur se mantiene la tradición. En el hemisferio sur a veces se adaptan los meses al calendario agrícola local.
Las marmotas tampoco predicen el clima
Las cabañuelas y el Día de la Marmota intentan adivinar el futuro climático sin usar ciencia. Ambas tradiciones tienen estilos distintos. Las cabañuelas tienen raíces españolas y campesinas. El Día de la Marmota es una tradición alemana y norteamericana presente en Estados Unidos y Canadá. El método de las cabañuelas se basa en la observación del cielo, el viento y las nubes durante 31 días. El Día de la Marmota observa si un roedor ve su sombra al salir de su madriguera. Las cabañuelas intentan predecir todo el año mes por mes. El sistema de la marmota solo predice si el invierno durará seis semanas más. Las cabañuelas se basan en juicios matemáticos y observación empírica. El otro método se basa en el comportamiento animal y el folclore.
¿Que dice la ciencia?
La ciencia es clara sobre esta tradición romántica. Las cabañuelas no tienen validez científica. Existe una falta de base física en este método. El clima de un día de enero en una ubicación específica no tiene conexión física con lo que pasará en agosto. La atmósfera es un sistema caótico. Predecir el clima a más de diez días es difícil para los superordenadores. Hacerlo a diez meses basándose en el clima de hoy es estadísticamente imposible.
Queremos que sea cierto porque nuestro arbitrario calendario empieza en un punto específico del espacio al que llamamos ‘primero de enero’. Nuestra mente necesita creer que los años son ciclos diferenciados, que marcan un nuevo comienzo o un reinicio; y ¿qué mejor manera de reiniciar el año que creyendo que sabemos qué pasará en el futuro? Por esa misma razón proliferan también los videntes con predicciones de todo tipo.
Si antes no, menos ahora
El cambio climático ha vuelto estas prácticas irrelevantes. Los patrones de circulación atmosférica se han alterado. Los eventos extremos como olas de calor en invierno o sequías rompen cualquier ciclo tradicional. Los agricultores de hace dos siglos creyeran haber descifrado estos ciclos pero la variabilidad actual es muy alta. Los métodos antiguos han quedado obsoletos frente a una atmósfera que ya no se comporta como antes. Podemos apreciar las cabañuelas como un legado cultural y una forma en que nuestros abuelos conectaban con la tierra. Para planear la cosecha o las vacaciones es mejor confiar en el radar satelital.
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