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La grafología no es ciencia

¿Es la grafología una ciencia? No

Publicada el 05/05/202505/05/2025 por bibliofilica

Seguimos hablando de la grafología y Maryfer Centeno insiste en defenderla, ahora publicando 10 puntos que supuestamente la sustentan como ciencia. Sic.

Lo prometí en Twitter y lo cumplo. Vamos a refutar de manera lógica las afirmaciones de María Fernanda Centeno acerca de la grafología. Spoiler: casi todo se responde con “No hay evidencia que sustente esa afirmación”, pero como esto sería muy fácil, vamos a aprovechar para hacer un repaso de las falacias lógicas y sesgos cognitivos que ella está usando.

Pero primero vamos a recordar que ya tengo unos videos analizando dos de sus libros, y recordemos que sus afirmaciones, como las de su madre, no solo llegan a “eres cachondo por cómo haces la g”, sino que aseguran que se pueden curar enfermedades escribiendo. Y estas afirmaciones son falsas, injustas y peligrosas.


1. La escritura es un acto neurofisiológico complejo

  • Es el resultado de la interacción entre corteza cerebral, sistema nervioso, funciones motoras finas y percepción sensorial. Implica coordinación entre cerebro, mano y ojo. No es una acción mecánica, sino una expresión del funcionamiento cerebral.

Caminar y comer también son actos neurofisiológicos complejos, y hay otros más complejos todavía que escribir, por ejemplo, jugar billar. Para poder jugar bien billar necesitas un gran control sobre tus extremidades, la fuerza, dirección que aplicas sobre un punto específico y un conocimiento de geometría que permita realizar tiradas complejas. También es una expresión del funcionamiento cerebral y es algo que se entrena, que se mejora, pero no es algo que puedas decir que “cambia tu personalidad”, y mucho menos que al cambiar el cómo juegas billar vas a poder sanar algo.

  • Falacia de afirmación del consecuente: Aunque la escritura involucra procesos neurofisiológicos, no se sigue que se pueda inferir la personalidad a partir de ella.
  • Sesgo de correlación ilusoria: Se asume una relación directa entre la actividad cerebral y los rasgos de personalidad reflejados en la escritura sin evidencia empírica que lo respalde.

2. La grafología analiza la expresión inconsciente del individuo

  • Como los test proyectivos (Rorschach, TAT), la escritura refleja rasgos profundos y patrones inconscientes de personalidad. El individuo no puede controlar todos los elementos gráficos (presión, ritmo, forma), lo que la hace útil para exploración proyectiva.

A diferencia de los tests proyectivos, validados parcialmente, porque ojo, estos parecen ser medianamente buenos en medir esas cosas muy específicas que pretenden medir, pero aún hay debate y es un tema extenso para otro video, pero que podemos decir que son una guía, en psicología, porque su efectividad oscila entre el .7 y el .8, la grafología no tiene estándares psicométricos, ni ha demostrado confiabilidad ni validez en estudios replicables. Además, los grafólogos no tienen forma objetiva de separar lo «inconsciente» del contexto cultural, educativo o del estado emocional temporal. Muchas de las afirmaciones que se pueden hacer con la grafología responden mejor a un efecto Forer.

  • Falacia de analogía falsa: Comparar la grafología con tests proyectivos como el Rorschach es inapropiado, ya que estos últimos cuentan con cierta validación empírica, mientras que la grafología no.
  • Sesgo de confirmación: Se tiende a interpretar la escritura de manera que confirme creencias preexistentes sobre la personalidad del individuo.

3. Bases científicas desde la neurociencia y la psicología

  • Estudios en neurociencias han demostrado que funciones como la motricidad fina, el lenguaje, la emoción y la memoria procedimental están integradas en el acto de escribir. Áreas como la corteza motora, prefrontal y límbica están involucradas.

¿Cuáles estudios? Yo he buscado estudios y todos son inconcluyentes. Es muy fácil decir que hay estudios que validan la grafología, el horóscopo, y así hasta yo que soy la heredera verdadera de la Reina de Inglaterra, pero no basta con decirlo, hay que probarlo. Recordemos que la carga de la prueba recae en el que afirma, y en todo este debate jamás se ha citado un estudio revisado por pares que pueda ser tomado en cuenta. Ya no digamos un metaanálisis.

  • Falacia de apelación a la autoridad: Mencionar áreas científicas como la neurociencia no valida automáticamente la grafología.
  • Sesgo de autoridad: Se está manipulando la confianza en la supuesta autoridad de disciplinas científicas para respaldar afirmaciones sin evidencia directa.

4. Apoyo en pruebas empíricas y correlaciones psicológicas

  • Diversos estudios han encontrado correlaciones entre rasgos grafológicos y aspectos de personalidad, como extroversión, agresividad, autoestima o estilo de apego. Hay investigaciones replicables que respaldan su uso en el ámbito clínico y forense.

Otra vez, ¿cuáles estudios? ¿Cuáles investigaciones replicables? Al no ser tan complejo el análisis de una letra, este sería el tipo de estudios que uno pudiera hacer en casa, de la misma manera que muchas de nosotros, madres de niños pequeños, les hemos ayudado a hacer experimentos científicos simples, ¿no? Si en casa podemos usar una tablilla de chocolate en el microondas para medir la velocidad de la luz, ¿por qué no conocemos ningún estudio sencillo o experimento simple que nos pueda dar un resultado comprobable? Porque no lo hay. No hay un rasgo en tu letra que sea único y aplicable a un rasgo único y específico de la personalidad. Otra vez, lo que se tiene es efecto Forer. Todos somos medianamente impulsivos, retraídos, cariñosos, desconfiados, generosos, etc. Pasa lo mismo que con los horóscopos. Si únicamente los que escriben de abajo hacia arriba y los Tauro tuvieran, no sé, problemas de visión que el resto de la población no, pudiera empezar a pensar en una relación.

  • Sesgo de publicación: Se destaca la existencia de estudios favorables, aunque estos no se citan ni se mencionan de manera que uno pueda verificar su existencia, ignorando la mayoría de investigaciones que no encuentran validez en la grafología.

5. Utilidad en peritajes judiciales

  • Es una herramienta reconocida en muchos sistemas jurídicos para verificar autenticidad, falsificaciones o estados emocionales al momento de escribir. Tiene valor probatorio cuando se aplica bajo protocolos técnicos y científicos.

Esta es una trampa muy común: confundir grafología con grafoscopía. La grafoscopía ayuda a analizar la validez de documentos, pero no un estado emocional. No hay que confundir peras con manzanas. Y supongamos que sí, que en ciertos países bananeros como el nuestro hay pruebas grafológicas que se han usado en juicios, esto no significa que tengan validez, sino que nuestra justicia es un chiste negro y cruel.

  • Falacia de apelación a la práctica común: El uso de la grafología en ciertos contextos legales no garantiza su validez científica.
  • Sesgo de autoridad institucional: Se asume que su aceptación en el ámbito judicial implica respaldo científico, lo cual no es necesariamente cierto.

6. Aplica principios similares a otras herramientas proyectivas

  • La grafología no “adivina”; interpreta signos bajo criterios técnicos estandarizados, como cualquier test psicológico proyectivo. Permite ver más allá de lo que el individuo dice o cree de sí mismo.

Los test proyectivos tienen críticas válidas y su uso es limitado y bajo ojo crítico, no una verdad absoluta a diferencia de como nos quieren vender la grafología y estos, pero al menos se han sometido a procesos de validación psicométrica.

La grafología, en cambio, carece de fiabilidad, de estandarización y de evidencias de validez discriminante. El hecho de que ambos enfoques «interpreten» no los hace equivalentes. La psicología es un área muy compleja, porque somos seres humanos complejos. Desde siempre hemos querido buscar patrones que agrupen para conocernos y conocer mejor a otros. Algunos por la fecha de nacimiento, otros por el tipo de sangre y sí, por la letra. Nunca se ha tenido un método fiable y factible por lo cambiantes que somos, lo complejo y complicado que somos.

  • Falacia de equívoco: Se utiliza el término «proyectivo» de manera ambigua para equiparar la grafología con técnicas psicológicas que de por sí tienen una validez bastante cuestionable.
  • Sesgo de analogía: Se establece una similitud superficial con herramientas proyectivas sin considerar diferencias fundamentales en metodología y validación.

7. Se aplica en orientación vocacional y selección de personal

  • Empresas y profesionales de RRHH la usan como parte de la batería de evaluación para conocer competencias, estilo de trabajo, toma de decisiones, adaptación al estrés o liderazgo.

Otra vez, que algo se use no lo hace válido o correcto. Yo misma lo vi en uno de mis últimos trabajos donde nos aplicaron una de estas pruebas y el resultado sirvió nada más para engrosar mi expediente, porque ni a mí ni a nadie en la empresa —y que era bastante grande— sirvió de algo. Qué tan líder seas depende hasta del contexto donde se necesite ese liderazgo y otros rasgos tuyos, desde la experiencia que tengas, cómo sea el ambiente de trabajo. No de tu letra.

Un mal uso extendido no convierte a la herramienta en válida, solo revela falta de formación técnica en procesos de selección.

  • Falacia de apelación a la práctica común: El uso de la grafología en recursos humanos no implica su eficacia o validez científica.
  • Sesgo de confirmación: Se interpretan resultados de manera que confirmen las decisiones tomadas, sin una evaluación objetiva de su efectividad.

8. La Inteligencia Artificial está usando análisis grafológicos

  • Hoy en día, IA y machine learning están reconociendo patrones en la escritura manual para inferir estados cognitivos, emocionales o diagnósticos neurológicos, lo que valida aún más su base científica.

Recordemos que la IA no es realmente inteligente, solo es un modelo de lenguaje que nosotros estamos entrenando, y que necesita un entrenamiento muy fuerte para poder producir conocimiento nuevo. Y sí, eso está haciendo cuando está creando compuestos químicos nuevos o como cuando se utiliza para detectar tumores y anomalías en radiografías. Pero en el caso de la grafología, al no tener una base científica real, lo que se está produciendo tiene los mismos sesgos y carencias de lo que ya se hace. En computación hay una frase que dice: «si metes basura, sale basura».

  • Falacia de apelación a la novedad: El uso de tecnologías modernas como la IA no valida automáticamente las técnicas aplicadas.
  • Sesgo de tecnofilia: Se asume que la incorporación de tecnología confiere validez científica sin una evaluación crítica de los métodos empleados.

9. Apoyo histórico de médicos y neurólogos

  • Figuras como Jean-Martin Charcot, Ludwig Klages y, más recientemente, neuropsicólogos, han investigado la relación entre escritura, enfermedades mentales, deterioro cognitivo y rasgos de personalidad.

Jean-Martin Charcot (1825-1893) fue un neurólogo francés considerado el padre de la neurología moderna. Se doctoró en medicina en 1853 y ejerció como profesor de anatomía patológica en la Universidad de París. Dirigió el departamento de neurología en el hospital de la Salpêtrière, donde realizó estudios pioneros sobre la histeria y la hipnosis. También describió diversas enfermedades neurológicas, como la esclerosis lateral amiotrófica, conocida como enfermedad de Charcot.

Ludwig Klages (1872-1956) fue un filósofo y psicólogo alemán que estudió química y filosofía en la Universidad de Múnich. Es reconocido por sus teorías sobre la personalidad y la expresión, así como por su crítica al racionalismo occidental. Desarrolló la idea de la «imagen del alma», influyendo en la psicología profunda y en el pensamiento existencialista.

La histeria, como enfermedad, también merece su propio video. Si actualmente aún nos falta mucho por entender sobre la mente, en los años 1800, con más razón. Y volvemos a la pregunta: “¿Qué estudios sustentan las afirmaciones de este par y cómo se relacionan con la grafología?”. Podemos usar como ejemplo la esclerosis lateral amiotrófica —obviamente una enfermedad capaz de modificar la escritura de una persona—, pero afirmar que se diagnostica gracias a la letra es reduccionista, pues los signos clínicos son muchos y más claros. Y jamás se podría curar esta enfermedad escribiendo 21 líneas durante 21 días.

  • Falacia de apelación a la autoridad histórica: El respaldo de figuras históricas no garantiza la validez actual de la grafología.
  • Sesgo de antigüedad: Se asume que una práctica es válida por su antigüedad o tradición, sin considerar evidencia científica contemporánea.

10. Requiere formación rigurosa, no es esoterismo

  • La grafología no es adivinación ni pseudociencia si se aplica con método, teoría de la personalidad, psicometría y conocimientos en neuropsicología. Como todo instrumento, depende de la formación del profesional que la utilice.

Que una disciplina tenga formación técnica y manuales no implica que sea científica. La homeopatía, la astrología e incluso la brujería también tienen escuelas y cursos. Y no por eso son válidas, fiables ni científicas. La diferencia clave no está en la estructura del estudio, sino en

la capacidad de predicción objetiva y la validación empírica.

Y ahí, la grafología falla una y otra vez.

  • Falacia de apelación a la formación: La existencia de formación estructurada no implica validez científica de la disciplina.
  • Sesgo de profesionalismo: Se confunde la formalidad en la enseñanza con la efectividad o validez de la práctica.

No se necesitan ni diez ni veinte puntos para demostrar que la grafología es una ciencia; lo que se necesitan son metaanálisis que respalden todas y cada una de las afirmaciones que hacen los grafólogos. Y son ellos quienes deben mostrarlos, crearlos o aceptar que los únicos estudios realizados para validar esta disciplina han sido poco concluyentes. Seguir promoviéndola —y peor aún, cobrando por ella— no es más que charlatanería.

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Mayra López (también conocida como Bibliofílica) es escritora, creadora de contenido y narradora apasionada por las historias que desafían lo evidente. Su estilo transita entre el terror, la ciencia ficción y el análisis cultural, siempre con un enfoque escéptico, cuestionador y profundamente humano.


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Mi nombre es Mayra, pero en RRSS me conocen como Bibliofílica. Soy escritora, ajedrecista y creadora de contenido apasionada por la difusión de la verdad, la ciencia y las historias cautivadoras.

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