Soy muy fan de The Office, tanto de la versión inglesa como de la estadounidense, y ya sé que las adaptaciones que hacemos en este rancho pueden ser muy buenas, como con Los Simuladores —una serie argentina que creo que la mexicana logró superar— o ser francamente malas, como las dos que intentaron hacer de Betty la Fea. Por eso tenía mis dudas sobre esta versión de La Oficina, y más cuando hasta cambiaron el rubro de la empresa y pasaron de vender papel a jabones, principalmente jabones para moteles.
Vi el tráiler y me gustó; vi los ocho capítulos y me encantó. De hecho, los he visto ya más de tres veces y lo que me gustó la primera vez, me sigue gustando. Los chistes me siguen dando risa y sigo pensando que es una serie que fue hecha con mucho cariño; pero las cosas que no me gustaron en la primera vuelta, me gustaron menos en la segunda.
Por entrevistas que han dado Fernando Bonilla, aka «El Diente de Oro», y Jerónimo Ponce III, hay dos cosas que debían respetar para hacer esta adaptación: la primera es tener un jefe inepto; la segunda, el tener un triángulo amoroso. Justamente estas son las cosas que me gustaron y las que no.
Jerónimo es un jefe incompetente, machista, clasista y una horrible persona… y me encanta. Uno de los grandes aciertos de esta serie es el dejarlo improvisar. Fernando tiene la experiencia y el callo necesario para saber qué guarrada decir y que genere unas reacciones efectivas en el público.
El triángulo amoroso entre Sofi, Memo y Pascal no me entretiene. Al menos en la versión americana podíamos intentar justificar las actitudes de Jim, porque Roy daba por muy sentada a Pam y no la valoraba ni era receptivo con sus necesidades, mientras Jim la volvía el centro de su mundo. Pero en esta versión no nos han dado ningún motivo para apoyar a Memo, para no verlo como un pagafantas metiéndose en una relación que funciona bien.
Por si no vieron No soy Mendoza, les dejo mi recomendación de la serie, porque hay dos actores que repiten aquí. Por una parte, Erika de la Rosa, que tiene el papel de Juana, la jefa directa de Jerónimo (y que anteriormente vi como Violeta y me divirtió mucho, pero mucho, su papel); y a Humberto Zurita como Jerónimo Ponce II, patriarca de la familia y principal antagonista de Jerónimo Ponce III.
El resto del cast funciona muy bien, como Mine, interpretada por Alexa Zuart, a quien yo solo conocía por TikTok; o Armando Espitia como QWERTY; y principalmente Edgar Villa como Aniv (10 de 10 al que se le ocurrió). Pero el tiempo en pantalla fue menos para algunos como Alejandra Ley, que tiene un papel interesante pero que me gustaría tuviera mayor profundidad.
Voy a seguir viendo esta temporada; hay episodios muy buenos y memorables. Espero que pronto tengamos noticias de que se está realizando una segunda temporada y entonces, igual que en The Office, podamos ver a esta grandiosa serie tocando temas importantes de manera magistral, que es la única comparación que mi mente aún hace.
