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Un envase grande de refresco se convierte en un caldero de una manera muy fácil.
Lo primero es cortar la base al tamaño que queramos.  Después con ayuda de una plancha, su avisamos los bordes.  El calor hará que se doblen hacia adentro lo que le da un mejor acabado.  La forma ya esta,  ahora solo falta pintarla de negro. Un alambre  o un hilo son el asa perfecta.